
“La política de ‘alto standing’ no va con nosotros; Aralar tiene el lenguaje de la gente de la calle”
Azu Serrano Candidata de Aralar al congreso de los Diputados por Bizkaia. Tiene 48 años. Procede del mundo sindical, concretamente del sindicato ELA, donde tuvo que lidiar con el mundo de la empresa. Le gusta leer, viajar, pasear y el cine. Es de izquierdas desde que la memoria le alcanza, es decir, “desde que tenía tres años”. Azu no se rinde. Trabaja en la unidad de psiquiatría del hospital de Galdakao con enfermos mentales, toxicómanos y alcohólicos, ahí es donde reside su salario, “todo lo demás, es militancia”. Está encantada de su “maravillosa” hija de 22 años y muestra una “gran ilusión por la izquierda vizcaina”. La candidata de Aralar al Congreso por Bizkaia, Azu Serrano, habla para DEIA y desvela algunas claves electorales.
Pertenece a un partido incipiente y con pocos años en las trincheras políticas. En las últimas elecciones no logró representación por Bizkaia. ¿Aspira Aralar a un representante por Bizkaia el 9-M?
Nuestro objetivo es estar ahí. Las posibilidades nunca se saben, en política uno puede llevarse muchas sorpresas. Hay estimaciones y expectativas de voto, pero fundamentalmente es necesario estar ahí y que la verdadera izquierda irrumpa en el panorama político vasco. De momento, nuestro objetivo es llevar con ilusión la voz de la izquierda vizcaina a Madrid.
¿Ha notado una línea ascendente en la estimación de voto de Aralar en territorio vizcaino?
Las vibraciones que tengo son muy buenas. De hecho, mis compañeros ya me van avisando de que no me emocione tanto, que luego ya se sabe lo que pasa… Pero creo que cada vez se nos oye más. Aralar está ocupando parcelitas en ámbitos sociales diferentes, como el de la empresa, el sindical, etc; ámbitos donde la gente que nos oye sabe que existimos y sabe que hablamos el lenguaje de la calle, el mismo de la gente con los problemas del día a día. No nos gusta la política de alto standing, no va con nosotros. Aralar tiene el lenguaje de la gente corriente.
¿Qué le parecen las acusaciones de la izquierda abertzale tradicional en las que se tacha a los aralarkides de “ladrones” o de aprovecharse de sus votos?
Un voto es una persona. Cualquier acusación de la izquierda abertzale histórica respecto a cualquier otro partido es indudablemente desafortunada. Entendemos el problema actual de la izquierda aber-tzale histórica, somos conscientes del recorte de libertades que existe y de cómo se le golpea. Pero nosotros siempre nos hemos manifestado en contra de la vulneración de derechos, así como en contra de la Ley de Partidos. Aralar hace de los Derechos Humanos un fundamento de su actuación política. Lo que pasa -y es así-, es que Batasuna y su entorno tienen una visión muy peculiar de los Derechos Humanos. Además, hay que recordar que en algunos municipios en los que Aralar consiguió representación en las últimas elecciones no tomó posesión de sus cargos porque era un voto que podía corresponder a ANV. Está claro que lo que dice Batasuna y su entorno es una falta de respeto tremenda hacia las decisiones individuales de la persona, entre otras cosas, porque el voto es intransferible, personal y un derecho de la persona que lo ejerce. Por tanto, no se puede decir que una opción política roba votos.
¿Qué opinión le merece el llamamiento a la abstención propuesto por ANV?
Lo respetamos. Sabemos que puede ser una salida airosa o la única salida que les queda, sobre todo conociendo que toda su estructura política está encarcelada. Aralar no comparte esta ilegalización de las ideas. Existe una situación kafkiana que propicia que un sector de la población vasca no pueda ejercer su derecho a voto, y eso es totalmente rechazable.
Si obtienen representación el 9-M, ¿cuáles son las principales aspiraciones de los aralarkides vizcainos en Madrid?
Llevaremos tres fundamentos a Madrid. El primero, el derecho a decidir de la sociedad vasca y el derecho de autodeterminación. El segundo, exigir la premisa de la paz con argumentos políticos y demandando a ambas partes un compromiso riguroso para hablar del conflicto vasco y poner las bases fundamentales para la paz. Y el tercero, desarrollar una verdadera política de izquierdas, con planteamientos de izquierdas que ayuden a crear un modelo social que luche por los derechos de las personas y la justicia social en la medida de lo posible.
¿Cómo puede afectar la bipolaridad PP-PSOE a los partidos nacionalistas pequeños como Aralar?
Pienso que con este planteamiento bipartidista pierde la sociedad. Pierde tanto la sociedad del reino de España, como la sociedad de Euskal Herria. Hay que denunciar el bipolarismo que crean algunos medios de comunicación durante la campaña. Nosotros concretamente queremos denunciar la discriminación y la marginalidad con la que se nos ha tratado en el ente público de EiTB. Un medio de comunicación público no puede llevar sólo a sus debates o a sus mesas redondas a los partidos grandes. Vascos somos todos y todos cotizamos. Se nos deberían dar más opciones para opinar y expresarnos.
Qué prefiere Aralar tras el 9-M, ¿PP o PSOE?
Aralar prefiere a quien mejor defienda los intereses de la ciudadanía en general y de la sociedad vasca en particular. También a quien tenga más coherencia en un discurso de izquierdas, pero es evidente que ninguno de los dos grandes partidos del Estado español lo hace.
Este año quizá llegue al Congreso la propuesta del lehendakari para que se respete la voluntad de decisión de la ciudadanía vasca. ¿Qué posición tomaría Aralar en el Congreso respecto a esta propuesta?
Veremos si el lehendakari Ibarretxe es lo suficientemente valiente y pega el puñetazo encima de la mesa. De momento, ahí está la obediencia civil que ha manifestado respecto al Gobierno de Madrid. Veremos si le echa bemoles y lleva adelante su propuesta.
¿Qué le inquieta del 9-M?
Cuestiones como la educación, la sanidad o los derechos de la mujer. Éstas son cosas que nos tomamos muy en serio. La política de alto standing se la estamos dejando a los que no resuelven los problemas cotidianos. Nosotros hablamos el lenguaje de la calle. ¿Qué se le puede pedir a un político? Ser cercano al ciudadano. Aralar, lo intenta.